Las cojeras no pueden esperar

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Autor/es: José Borkert Vargas, M.V., MSc. Especialista en Prevención y Control de Cojeras

El actual escenario obliga a los productores lecheros a tener bajo control todos los puntos críticos del sistema, para así ser más eficientes y poder rentabilizar mejor nuestro negocio evitando las pérdidas.

En este contexto se hace necesario tener las cosas claras para poder determinar, de acuerdo a nuestra realidad, cuánto significa tener una vaca coja en el rebaño.

Si bien el término “coja” se usa para designar a la vaca grado 3 (Figura 1. Puntaje de locomoción 1 vaca normal, 2 anormalidad al caminar, y 3 cojera evidente de algún miembro), aquello es sólo lo que vemos fácilmente.

Por eso es necesario observar que en nuestro rebaño existe un número importante de vacas con grado 2, las cuales si no son revisadas dentro de los próximos 30 días per fectamente podrían apor tar vacas al grupo de las cojas evolucionando a grado de locomoción 3.

Estas vacas grado 2 son precisamente aquellas que no les damos la atención necesaria. Son las vacas con cojera subclínica, es decir aquellas que no cojean evidentemente de algún miembro, pero sí presentan alguna anormalidad en su desplazamiento o al estar detenidas, como encorvamiento del lomo.

 

Figura 1. Examen físico del animal detenido y caminando para la asignación del puntaje de locomoción.

 

GRADO 1 – Vaca normal: (A) Vaca detenida espalda recta y (B) Vaca caminando espalda recta, cuatro miembros bien aplomados.

GRADO 2 – Vaca con anormalidad en su locomoción: (C) Vaca detenida espalda curva o en algunas ocasiones recta y (D) Vaca caminando espalda curva, acortamiento o alargamiento del paso.

GRADO 3 – Vaca Coja: (E) Vaca detenida con la espalda curva y (F) Vaca caminando con la espalda curva, además favorece alguna extremidad con las distribución de fuerzas, cojera evidente de algún miembro. (Fotos gentileza Dr. Reinaldo Meléndez, BAYER).

Vacas con Puntaje de Locomoción = 2

  • 5% pérdida en leche
  • 2,8 veces más tendencia a aumentar días al primer servicio
  • 15,6 veces más tendencia a aumentar los días abiertos
  • 9,0 veces más tendencia a aumentar los servicios/preñez
  • 8,4 veces más tendencia a ser eliminadas

Vacas con Puntaje de Locomoción = 3

  • Desde un 17 a un 36% de pérdida de producción de leche (Fuente: P. H. Robinson, Ph.D., Dept. of Animal Science, UC Davis)

 

Figura 2. Origen de los problemas de cojeras en rebaños lecheros según puntaje de locomoción. Fuente: Nordlund y col 2004.

 

Por ende, las cojeras en las vacas lecheras son un problema de salud importante dada su alta frecuencia de presentación, sus efectos económicos y su relación con el bienestar animal. Dentro de las pérdidas económicas se consideran la disminución de la producción de leche, pérdida de peso, muerte del animal, eliminación prematura del rebaño, disminución del valor para matadero, disminución de la fertilidad y costos de tratamientos.

El impacto producido por las cojeras puede ser reflejado a través de la medición de los siguientes parámetros:

  • Disminución en el consumo de alimento, por la dificultad ambulatoria y el aumento del tiempo en que el animal permanece echado.
  • Disminución de la condición corporal, como efecto directo de la reducción del consumo.
  • Pérdidas productivas (leche, carne), disminución de la producción y descarte de leche por tratamientos efectuados.
  • Disminución de la actividad sexual (signos de estro poco manifiestos), y como resultado de ésta, disminución de la fertilidad.
  • Aumento de la tasa de eliminación con el consiguiente riesgo de decomiso parcial o total de la canal.
  • Aumento de los costos veterinarios.
  • Aumento en los costos en mano de obra, por el cuidado, tratamiento y tiempo adicional que demandan los animales afectados.

 

Tabla 1. Tiempo destinado a diferentes actividades durante 24 horas, por vacas no cojas y cojas a pastoreo.

 

Como se muestra en el estudio de la tabla 1, las vacas cojas pasan mayor parte del tiempo echadas y menos pastoreando, incidiendo en una disminución de su consumo de materia seca, lo que consecuentemente afecta su condición corporal así como el resultado en su producción de leche. Por otro lado, el estudio de la tabla 2 nos muestra el efecto de la cojera sobre las respuestas reproductivas; aquí las vacas cojas tuvieron una menor tasa de concepción al primer servicio y una menor tasa de preñez. Además mostraron una mayor presentación de quistes ováricos con un aumento de los días al primer servicio.

 

Tabla 2. Respuestas reproductivas generales para vacas cojas y no cojas.

 

Figura 3. Modelo para evaluar la disminución de producción de leche en vacas cojas. Tipo 1 Pérdidas = A+B+C+D; Tipo 2 Pérdidas = A+B+C; Tipo 3 Pérdidas = A; Tipo 4 Pérdidas = A+B.

 

La figura 3 corresponde a un modelo para evaluar la disminución de producción de leche en vacas cojas para este caso. Aquí se observa que las vacas que cursan con cojera presentan una depresión en su curva de producción, lo cual ocurre en un periodo de tiempo determinado dependiendo de la severidad de la lesión y del oportuno tratamiento. Si se trata la cojera y la vaca se sana, observamos que la producción de leche no vuelve al nivel que tenía antes del evento. La vaca sigue en la línea de producción, sin embargo, puede suceder que la vaca tenga un secado anticipado, lo que constituye una pérdida (área C), como se muestra en la figura 3. Si hubiéramos prevenido la cojera, se habrían evitado las pérdidas A, B, C y D. Por otra parte, cuando la cojera es de una severidad mayor, este modelo no se puede aplicar, ya que la vaca con seguridad abandonaría la lechería, lo que se conoce como “eliminación prematura”.

Las cojeras tienen la particularidad de que incluso las claudicaciones más leves influyen en la productividad de las vacas afectadas. Las pérdidas económicas están determinadas por la menor producción de leche, mal aprovechamiento del alimento o menor consumo de éste, producto del deteriorado desplazamiento, eliminación prematura del animal del rebaño, menor rendimiento reproductivo, mayor cantidad de eliminación de animales, susceptibilidad a otras enfermedades y mayor cantidad de leche descartada, producto de la presencia de residuos de antibióticos utilizados en los tratamientos. Las cojeras son la causa de eliminación del 15% de las vacas lecheras con destino a matadero en Estados Unidos. Como consecuencia de las claudicaciones se generan pérdidas económicas de importancia (Figura 4).

 

Figura 4. Pérdidas económicas de importancia asociadas a la presentación de cojeras en rebaños lecheros.

 

En un estudio realizado en tres lecherías de la Universidad Austral de Chile en el periodo 1976-1996, se demostró que las afecciones podales eran la tercera causa de eliminación de vacas del rebaño (10,7%), precedidas solamente por los problemas reproductivos (29,2%) y por las enfermedades infecciosas (21,2%). En la actualidad es sabido que la presentación de cojeras es una de las causas más importantes de eliminación. Esto asociado a que muchas veces se elimina una vaca por baja producción, lo cual se debe en un inicio a la presencia de una cojera previa que hizo que dicha vaca disminuyera su producción de leche.

Información más actualizada indica que en el Reino Unido cada ganadero pierde alrededor de 125.000 pesos/día por cada cien vacas cojas. Otros autores señalan que un caso de úlcera en la lactancia temprana tiene un costo directo estimado de $52.000, cifra que aumenta a $175.000 si se incluyen el costo de reducción de fertilidad y producción láctea. En el caso de la dermatitis digital, su costo se estima en $42.000 pesos por caso. En general, un caso de cojera tiene un costo aproximado de $100.000 pesos, si es que el tratamiento se instaura pronto. De acuerdo a lo anterior, las pérdidas anuales promedio producto de cojera en un rebaño de 100 vacas es de alrededor de $2.840.000.

En un estudio realizado en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido se determinó que el costo por vaca coja anualmente llega a $175.000. Se ha comprobado que existe una estrecha relación entre animales cojos y la fertilidad de éstos, aumentando los días abiertos en aquellos con algún grado de claudicación. Un día de atraso en la concepción tiene un costo de $2.200 pesos por día, lo que en un rebaño de 100 vacas con un 25% de cojas supone un costo de $746.000.

Las afecciones podales determinan un fuerte estrés para el animal, debido a que el dolor está siempre presente en los síndromes de importancia, lo cual es el principal problema desde el punto de vista de la vaca; existe un aumento de la ACTH (Hormona Adenocorticotrofina) lo que se asocia a una disminución de la liberación de LH y así aparecen alteraciones en las manifestaciones estrales, problemas en la ovulación y disminución de la progesterona en sangre. Como resultado de estos desórdenes hormonales se produce el anestro e incluso atrofia de los ovarios, lo que se ha relacionado con la menor ingesta de energía.

Otra secuela de la condición estresante producida por la cojera es el retardo en la involución uterina. También se describe menor cantidad de celos detectados, con el consecuente aumento de los días abiertos, costando más preñar las vacas. El tiempo medio de concepción es 40 días más largo en vacas cojas comparadas con vacas sanas, y el número de servicios por preñez para las vacas cojas es evidentemente más alto que para las vacas sanas. En una investigación efectuada en cinco rebaños lecheros de Pennsylvania, las vacas cojas tenían un intervalo parto/preñez 28 días más largo que las vacas sanas. El lapso parto/preñez para una vaca coja se alarga en alrededor de 14 días.

Las vacas con cojeras prolongadas permanecen la mayor parte del tiempo echadas, pierden peso y disminuyen la producción de leche entre un 20 y un 50%, y presentan problemas en la detección de sus estros. La incidencia total de cojeras es mayor en la lactancia temprana, y la producción total de leche puede disminuir en 750 litros. La disminución de la producción de leche es mayor en vacas de dos o más lactancias. También disminuye la materia grasa y la proteína total de la leche en comparación a las otras vacas que tienen la misma edad y etapa de lactancia.

Al tomar los datos encontrados recientemente (2005 – 2006) en trabajos realizados por este autor en el sur de Chile, el panorama es bastante similar. El lapso parto / primer servicio fue de 26 días más para las vacas cojas respecto de las sanas, y el lapso parto/preñez fue de 41,5 días más para las vacas cojas, lo cual si lo llevamos a los valores antes mencionados ya tenemos una pérdida de $91.300 en el ítem reproductivo, más el costo adicional de más de una dosis de semen para tratar preñar dicha vaca coja.

En relación a la disminución de la producción de leche, al evaluar tres controles antes y tres después que la cojera fuera diagnosticada, la pérdida ascendió a los 720 litros, lo cual -dependiendo del precio por litro pagado a productor- será aproximadamente de $104.400. Finalmente, podemos asignarle un valor de $50.000 al tratamiento de esta vaca, lo cual incluye la administración de fármacos como el uso de insumos en el tratamiento. Este simple análisis ya suma $245.700, sin considerar el costo adicional en semen y la eventualidad que la vaca sea eliminada del rebaño, lo cual indudablemente elevaría los costos totales por aumentar aquellos relacionados a reemplazos.

29 julio, 2014 8:32 PM

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